martes, 12 de enero de 2010

PINTAR ES MI FORMA DE AMAR


Pintar un cuadro es como enamorarse. Digo ésto, porque como
yo ya no me enamoro, tengo que sustituirlo con algo.
Primero salgo a la calle con la cámara preparada, con ansiedad
y cierto miedo (como cuando iba a "ligar"). Ahora me doy cuenta
que la cámara es un poco fálica, con su objetivo que se alarga y se
retrae. El flechazo se produce cuando hago la foto, aunque, a ve-
ces, no me de cuenta enseguida. Después, mientras estoy pintan-
do el cuadro, se produce un apasionamiento, que va creciendo mas
y mas ........ Finalmente, acabo el cuadro, que es cuando me digo:
este es el mejor cuadro que he pintado en mi puta vida. Hemos
llegado al orgasmo.
Después del éxtasis, me tranquilizo, ceno, me acuesto, duermo ......
Al día siguiente, quito el cuadro del caballete, y empiezo a pensar
en otro, incluso me molesta, porque no le encuentro sitio. Pasados
2 ó 3 días, estoy deseando perderlo de vista, porque eso supon-
dría que lo he vendido, que es, a fin de cuentas, el verdadero obje-
tivo de mi trabajo. Cuando cobro es otro orgasmo (el último). Ya
sólo me queda guardar una reproducción de recuerdo.

miércoles, 6 de enero de 2010

TROCITO DE CIELO


Este cuadro lo he titulado Furgoneta (que es una pala-
bra más bien fea) y lo debería haber titulado "Trocito
de cielo", porque lo que más me gusta del cuadro, es
un coche que se refleja en la furgoneta que, a su vez,
tiene otro coche reflejado, que, a su vez, refleja un tro-
zo de cielo azul.
Es impresionante el recorrido de la luz, en la centésima
de segundo, que capta la cámara, como va chocando, de
un coche a otro, hasta llegar a la cámara, y luego a mi ojo,
y de allí a mi cerebro. Luego pasa por el ordenador, más
tarde, por la impresora; y al final, pinto el cuadro.
En todas las fases del proceso, la realidad se va deforman-
do.......¿y yo me llamo realista?
La realidad es tan inmensa, que es inampreensible (¿se dice
asi?). Yo sólo intento aproximarme.