sábado, 27 de febrero de 2010

NOVELAS








Los ensayos sobre arte me resultan áridos, por eso
recurro a las novelas en que el protagonista es un
pintor. A veces son más esclarecedoras y aprendes
más que sesudos tratados.
A mi lo que más me interesa es saber cómo cada
pintor, afronta cuestiones como el proceso creativo
de un cuadro, las influencias, el estilo, las relaciones
con los clientes, las diversas interpretaciones de
cada cuadro ......... Además las novelas son entre-
tenidas, o incluso divertidas.
Aquí os pongo unas cuantas que he encontrado
por casa, de las que guardo un buen recuerdo.
Y que tengo intención de releer.













viernes, 19 de febrero de 2010

EL MERCADO


A los pintores que, como yo, declaramos abiertamente que nuestro
objetivo es vender, se nos tilda de comerciales, de acomodaticios.
En mi caso no es así. En primer lugar, si no se pinta para vender
¿para qué se pinta? ¿para pasar a la historia?¿para crear escuela?
¿y qué hacer con los cuadros?¿los amontono en casa? Me parece
pretencioso. Y, en segundo lugar, ni yo, ni nadie, puede pintar
para todo el mundo. El mercado no es homogéneo, cada pintor, tie-
ne su público, unos más amplios, otros más reducidos, pero es a
ese sector, al que hay que dirigirse..
Hay una novela de José Saramago (Manual de pintura y caligrafía
ed. Alfaguara), que cuenta la historia de un pintor comercial, re-
tratista complaciente, al que un día se le cruzan los cables, y empie-
za a pintar los verdaderos cuadros que siempre le hubiese gustado
pintar. Y empieza a hacer retratos crueles. Y, claro, pasa lo lógico,
los clientes no quedan contentos, y no le pagan, y acaba hundido
en la miseria.
El fallo de éste pintor, fue dedicarse al retrato, porque el retrato
es, al tratarse de una obra "de encargo", para un sólo cliente, y
te tienes que plegar a sus gustos, porque el que paga, manda.
El retrato, por un lado es fascinante (todo rostro humano es
fascinante), y por otro, casi siempre es complaciente. Y los más
complacientes son los autorretratos. ¿no habeis observado que
en la foto de mi perfil, he puesto un autorretrato?¿por qué no he
puesto una foto? Porque salgo mucho mejor en los autorretratos
que en las fotos.

jueves, 11 de febrero de 2010

TRIANGULO


La objetividad no existe. En realidad yo no soy realista (?). Mientras
pintaba éste cuadro, empecé a imaginarme, que de los tres persona-
jes que hay en el cuadro, la rubia era la esposa engañada, la morena
la amante ardiente, y el hombre, el marido infiel. Además, estaba a
punto de producirse un encuentro, que tal vez fuera conflictivo. Se
mascaba la tragedia ... Pero ensegida me digo: La objetividad exi-
ge distanciarse, pero, no puedo remediarlo, me gusta implicarme.
Por eso digo que no soy realista.
Con todos los cuadros me pasa igual, siempre hay alguna dificultad
"técnica" que me cuesta mucho resolver (que suelo dejar para el
final); pero, además, como son muchas horas, me como el tarro
como un idiota (más que nada por distraerme).

jueves, 4 de febrero de 2010

BAJAMOS LOS PRECIOS


El título de este cuadro se me ocurrió por el cartel de Carrefour
que hay en el centro del cuadro. Mientras lo pintaba, pensaba
que en realidad, estaba bajando el precio, porque, lo que cobraré
por él, es menos de lo que me gustaría cobrar. Si calculara las
horas que he empleado en pintarlo, y lo multiplicase por el pre-
cio de una hora (¿cuanto vale una hora?), me saldría una canti-
dad equis, que no se parece a lo que, de verdad, cobraré.
Creo que hay que ser realista (nunca mejor dicho) y hacer la
operación al revés: ver lo que he cobrado, y dividir esa cantidad
por las horas que he empleado en pintarlo. Y lo que sale es el
precio de una hora de mi trabajo. ¿Que sale poco? !Qué le vamos
a hacer!. Ya vendrán tiempos mejores.
También podría poner el cuadro a la venta a 1000 € y, claro,
como no lo vendería, el resultado final es cero. Y me podría jus-
tificar diciendo que el mundo me odia, que soy un artista incon-
prendido, y tal y cual ......
La diferencia entre el precio y el valor de las cosas, es que el valor
que le damos a algo es subjetivo y, sin envargo, el precio es algo
objetivo.